Todas las organizaciones están expuestas a una serie de riesgos que deben ser administrados adecuadamente. Los riesgos son de diversos tipos, provienen de diversas fuentes y con impactos sobre los objetivos de la organización.
La palabra organización lo usamos para referirnos a entidades públicas, privadas, ONGs y de cualquier tamaño y sector industrial. En un mundo tan dinámico como el actual, es importante tomar decisiones adecuadas; para ello es importante disponer de la información que apoye en todo momento a los procesos de toma de decisiones; esta información debe ayudar a disminuir la incertidumbre y el riesgo.
El riesgo es definido como la posibilidad de que ocurra algo que afecte a los objetivos de las organizaciones. Administrar riesgos de manera integrada implica un cambio en la cultura organizacional, el empleo de metodologías y herramientas de gestión de manera integrada. Los sectores que más han avanzado hasta ahora en administración de riesgos son el financiero e inmobiliario en todo el mundo, pues de por medio están grandes cantidades de dinero, y más aún en el sector financiero existen capitales que son de personas naturales y jurídicas, los bancos deben asegurar que en todo momento pueden cubrir el capital en riesgo. No sólo las organizaciones del sector industrial deben gestionar el riesgo, sino todas las organizaciones, ya que están expuestas a una serie de eventos que impactan en sus objetivos.
Todo modelo de administración de riesgos parte del análisis del plan estratégico organizacional, pues allí está el plan de vida de la organización como sus objetivos, sus estrategias, sus iniciativas, sus factores críticos de éxito y los indicadores de seguimiento del cumplimiento de los mismos. Por lo tanto, si la empresa no tiene plan estratégico, ¿cómo se conduce por la vida?, ¿a dónde va?, ¿con qué sueña?, Entonces empecemos por definir o afinar el plan estratégico organizacional.
Puede empezar con un cambio de cultura en la organización que incluya en las funciones y procesos la administración de riesgos, el empleo de políticas de riesgos, especificación de una metodología de gestión de riesgos, una estructura adecuada, métodos y herramientas cualitativas en un inicio hasta tener la suficiente cantidad de información para avanzar hacia métodos más avanzados, como matemáticos y estadísticos.
Los riesgos pueden provenir del entorno político, socio-cultural, tecnológico, regulador, competencia, nuevos entrantes, proveedores, clientes y al interior de la organización mismo, las consecuencias pueden ser pérdidas económicas, pérdida de reputación, y muchas más; las organizaciones deberían administrar los riesgos bajo una metodología aplicada en todas sus actividades, procesos y proyectos.
Los beneficios que se obtienen son, entre muchos otros: